“Si no hay pureza de intención en nuestras obras, difícilmente lograremos que el Señor las mire con agrado”

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Evangelio del dia Portada feb 2017

Lunes 13 de Febrero

Primera Lectura: Génesis 3, 23a; 4, 1-15.25.
El hombre se unió a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín. Entonces dijo: “He procreado un varón, con la ayuda del Señor”.
Más tarde dio a luz a Abel, el hermano de Caín, Abel fue pastor de ovejas y Caín agricultor.
Al cabo de un tiempo, Caín presentó como ofrenda al Señor algunos frutos del suelo, mientras que Abel le ofreció las primicias y lo mejor de su rebaño. El Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda, pero no miró a Caín ni su ofrenda. Caín se mostró muy resentido y agachó la cabeza.
El Señor le dijo: “¿Por qué estás resentido y tienes la cabeza baja?
Si obras bien podrás mantenerla erguida; si obras mal, el pecado está agazapado a la puerta y te acecha, pero tú debes dominarlo”.
Caín dijo a su hermano Abel: “Vamos afuera”. Y cuando estuvieron en el campo, se abalanzó sobre su hermano y lo mató.
Entonces el Señor preguntó a Caín: “¿Dónde está tu hermano Abel?”. “No lo sé”, respondió Caín. “¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?”.
Pero el Señor le replicó: “¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano grita hacia mí desde el suelo.
Por eso maldito seas lejos del suelo que abrió sus fauces para recibir la sangre de tu hermano derramada por ti.
Cuando lo cultives, no te dará más su fruto, y andarás por la tierra errante y vagabundo”.
Caín respondió al Señor: “Mi castigo es demasiado grande para poder sobrellevarlo.
Hoy me arrojas lejos del suelo fértil; yo tendré que ocultarme de tu presencia y andar por la tierra errante y vagabundo, y el primero que me salga al paso me matará”.
“Si es así, le dijo el Señor, el que mate a Caín deberá pagarlo siete veces”. Y el Señor puso una marca a Caín, para que al encontrarse con él, nadie se atreviera a matarlo.
Adán se unió a su mujer, y ella tuvo un hijo, al que puso el nombre de Set, diciendo: “Dios me dio otro descendiente en lugar de Abel, porque Caín lo mató”.

Palabra de Dios

 

Salmo 49, 1.8. 16bc-17.20-21

R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí. R.

¿Por qué recitas mis preceptos,
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R.

Te sientas a hablar contra tu hermano,
deshonras al hijo de tu madre;
Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara». R.

 

Evangelio
Marcos 8,11-13.

Entonces llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo.
Jesús, suspirando profundamente, dijo: “¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo”.
Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla.

Palabra del Señor

Reflexión

“Si no hay pureza de intención en nuestras obras, difícilmente lograremos que el Señor las mire con agrado”

Los fariseos hicieron una petición malintencionada a Jesús, (le pidieron un signo del cielo), pero él, que conocía bien sus pensamientos les da una respuesta dura: “les aseguro que no se le dará ningún signo”. Lo mismo pasa con nosotros cuando actuamos con doblez, con hipocresía, Cristo nos reprocha, y nos reprochará esa mala actitud, por eso en todo lo que hagamos siempre debe de haber ‘pureza de intención’, si no hay pureza de intención en nuestras obras, difícilmente lograremos que el Señor mire con agrado nuestras acciones.

Sabemos que como cristianos no somos perfectos, que siempre va haber tropiezos en nuestro camino a la santidad (si buscamos esto), pero debemos de luchar por ser mejores cristianos, tenemos debilidades, si, pero también tenemos virtudes, y capaz mas cualidades para poder ser mejor. No podemos llamarnos cristianos y ser hipócrita, no podemos decir que somos servidores de Dios y actuar con doblez, no podemos trabajar en la Viña del Señor y no tener una pureza de intención, no, eso no es de un cristiano, eso es feísimo, no podemos usar a la Iglesia, a un movimiento, grupo, etc para nuestro beneficio personal, no podemos tener doble finalidad en un trabajo pastoral, el fin único debe ser anunciar a Jesucristo, servir a mi prójimo y guiarlo hacia él (Cristo). Somos hijos de Dios, príncipes y princesas, no merecemos tanta bajeza como para actuar con hipocresía, eso es del diablo, y nosotros estamos con Dios, y no con el diablo.

Hermanos, pidamos hoy al Señor que nos ayude a ser fuertes ante la tentación de la hipocresía y la falta de pureza de intención en lo que hagamos, él es bueno, amoroso, y siempre nos espera con los brazos abiertos para una reconciliación. Hagamos un compromiso hoy con Dios, de luchar por estas tentaciones para ser mejor servidor. Amén!