Reconocer el pecado, volver a Dios y más inversión en educación, exhortan en Caacupé

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Martes 29 de Noviembre 2016, 09:29 (Par) | Foto: Gentileza

Martes 29 de Noviembre 2016, 09:29 (Par) | Foto: Gentileza

Mons. Gabriel Escobar Ayala, Obispo del Vicariato Apostólico del Chaco – Alto Paraguay, presidió la Misa del segundo día del novenario de Caacupé. Exhortó a reconocer nuestra falta y confiar en el amor de Dios para reconciliarnos con él. Su reflexión la hizo de la parábola del hijo pródigo. El tema de hoy fue “Los jóvenes y la alegría de la reconciliación”

“Queridos hermanos, bienvenidos al segundo día del novenario de nuestra Madre la purísima, la Virgencita de los milagros de Caacupé. Qué lindo es ver que sus hijos se van acercando a este santuario que es el centro de la religiosidad paraguaya, por que díganme, ¿Quién de nosotros no nació de una mujer?, ¿Quién de nosotros no experimentó ese amor materno y cercano de María Santísima?”, dijo al comienzo de la homilía el Obispo.

Continuó, “hoy nos reúne la Madre de Dios, y el tema de esta mañana nos quiere ayudar a reflexionar sobre la juventud y la alegría de la reconciliación. Todos necesitamos ser reconciliados, todos necesitamos ser amados por el Padre Dios, por eso las lecturas de hoy nos dicen que estamos llamados a vivir el perdón, la misericordia, la reconciliación, la paz y la alegría, porque Jesús el Hijo de Dios vino a traer eso en el mundo, vino a traernos esta propuesta de vida y esperanza y vos y yo que somos cristianos estamos llamados a relanzar este proyecto de Jesús”.

El religioso dijo que “estas lecturas nos recuerdan el gran amor de Dios, no nos olvidemos que él nos amó primero, y así como Él nos enseña, también nosotros debemos amarnos y perdonarnos, es un trabajo de cada día, es un trabajo que exige de nosotros empeño, dedicación, si no somos capaces de perdonarnos, de amarnos como paraguayos, no podemos avanzar, nos estancamos”.

“En la parábola del hijo pródigo, daba la impresión de que el hijo al salir de la casa iba encontrar la felicidad fuera de ella, fuera del padre, fuera del hogar, nosotros podríamos decir fuera de Dios, fuera de la Iglesia, pero no fue así” mencionó.

Destacó que “es lindo ver cuando el hijo reconoce sus caídas, sus limitaciones, aquello que no es asumido, no puede ser redimido, no podemos cambiar si no asumimos nuestra realidad. Vemos como el hijo al volver al padre, este sale a su encuentro lo abraza y no le dice nada, simplemente le da amor, así es el amor de Dios por nosotros”.

Por otro lado recordó que como cristianos, “si queremos extender el Reino de Dios, debemos trabajar en unidad, en conjunto, y aquí la clave está en el campo educativo, la falta de una educación, en nuestro país es un gran desafío, es una tarea pendiente”.

“La buena educación”, – dijo – “no pasa por proveer maquinas tecnológicas, la buena educación pasa por la buen persona y calidad de educadores que tenemos en frente a los niños y eso significa inversión, apostar por nuestros educadores, por una mejor educación”.

“Cuantos problemas de estructuras edilicias se vienen abajo, por descuido, por indiferencia, por egoísmo, porque si tenemos todos los bienes, están los fondos y no se utilizan para ellos, quiere decir que algo no está funcionando bien. Por eso la educación tiene que ser algo clave y donde vos y yo, cristianos tenemos mucho que decir”, concluyó.

Por último, exhorta a reconocer nuestras limitaciones, nuestros pecados y volver a Dios, a confiar en su amor, – y que – muchas veces nuestra falta, por más grave que sean no son un daño irreversible, podemos cambiar, acotó.