Pobreza, no es un tema complicado pero nos exige ser cristianos en salida

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Imagen referencial

Domingo 29 de Octubre 2017

La semana pasada estuve participando en la reunión ordinaria de la Conferencia Episcopal Paraguaya. Al inicio elaboramos un documento que contemplaba la realidad nacional para presentarlo en Roma en ocasión de la visita al Santo Padre. Los obispos de un país hacen esta visita juntos cada siete años.

Lo que me ha llamado la atención es que fácilmente nos olvidamos de la gente necesitada, de los pobres. El borrador preparado nos recordó que ellos son numerosos. Se les olvida porque no hacen ruido. Sus rostros son múltiples, pertenecen a campesinos venidos a la ciudad, jóvenes que han caído en la droga, indígenas urbanos, enfermos en los hospitales o en casa, la población de las cárceles, o a los que no consiguen un trabajo formal. ¿Estamos en contacto y nos sentimos solidarios con ellos?

En una conversación sobre el tema hace poco alguien me dijo que hacen falta especialistas, médicos, abogados, trabajadores sociales etc. para afrontar esta realidad que es compleja. Es cierto, pero yo diría que todo cambio se inicia por el interés que muestran algunas personas con un gran corazón, personas tal vez no son muy expertas pero que establecen amistad con los pobres. Ellos llamarán la atención sobre su situación, y luego se conseguirá también la ayuda de expertos y voluntarios.

Y nada más. No es un tema complicado pero nos exige ser cristianos en salida y que van al encuentro de los que más nos necesitan. Sobre todo cuando nos encontremos con un pobre mirémosle en la cara. El rostro del Señor se descubre ahí.

+ Guillermo Steckling
Obispo de Ciudad del Este