¡Persevera, resiste y vencerás!, blog de Mons. Steckling

*

Foto referencial

Viernes 15 de Setiembre 2017
Muchos comenzamos bien en la vida cristiana pero nos cuesta perseverar. Se nos ofrecen varias oportunidades e incluso las aprovechamos en su momento. Al bautismo nos conducen nuestros padres, luego como niños llegamos a fortalecer nuestra fe en la primera comunión. Como adolescentes nos confirmamos, y después la fundación de una familia ofrece una oportunidad para fortalecer nuestro compromiso cristiano. Y a veces andamos por caminos no tan buenos pero somos llevados a la conversión, tal vez a través de un retiro o una peregrinación.
Oportunidades así hay varias pero en una cosa solemos fallar: no perseveramos todo el tiempo en la práctica del bien, no nos lanzamos a la acción cada día. Leí una pequeña historia: tres ranitas están sentadas sobre un pedazo de madera cerca del agua. Dos toman la decisión de saltar al agua – ¿cuántas quedan sobre el palo? La respuesta es tres. ¿Por qué? Dijimos que decidieron saltar pero no que realmente se hayan lanzado al agua.

Nuestros buenos comienzos necesitan ser completados por la acción y la continuidad. “El que persevere hasta el fin se salvará” (Mt 24,13).

¿Qué puedo hacer para llevar a cabo mis buenos propósitos de manera perseverante? La Iglesia es muy sabia cuando nos obliga a ir a la Santa Misa todos los domingos. Necesitamos alimentarnos constantemente de Cristo, y esto se logra también a través de una disciplina de vida. No es que nos salvemos por el mérito de haber tenido disciplina pero la perseverancia en el bien riega las plantitas de la fe, la esperanza y la caridad y las hace crecer como un árbol de muchos frutos y generosa sombra. ¡Perseveremos hasta el fin!