Obispo exhorta a vivir “la bella virtud de la castidad”

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Ciudad del Este 12 de Febrero, 12:20 hs (SIC).- En la semana del día de los enamorados, (día de San Valentín), el obispo diocesano Mons. Guillermo Steckling escribió en su blog dominical sobre el valor de la castidad y animó a estar firmes para no caer en las “sugerencias” de que eso es cosa del pasado. También dijo que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y que son contrarios a la ley natural”, según señala el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC).

“La castidad es de gran belleza. Para ver que es así, el primer paso consiste en valorar y vivir esta virtud”, escribió en la primera parte. Luego animó a luchar “hasta ganar la batalla ideológica” cuando algunas personas “nos quieren sugerir que tal cosa no es pecado o que ya pasó de moda etc.”.

Mons. Steckling citó algunos números del CIC que tratan de la castidad, como “La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona”, del numeral 2337, también del número 2349 donde expresa que “Las personas casadas son llamadas a vivir la castidad conyugal; las otras practican la castidad en la continencia”.

Exhortó a los novios a ayudarse mutuamente como indica el CIC en su número 2350 “Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia”. Mencionó sobre las ofensas a la castidad, “el placer sexual es moralmente desordenado cuando es buscado por sí mismo, separado de las finalidades de procreación y de unión”, citado en el número 2351 del CIC.

Por otro lado, recordó que “Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados”. Que “son contrarios a la ley natural y cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”, y que los mismos están llamados a la castidad según anima el CIC en su número 2357 – 2359.

Por último mencionó que “después de ganar la batalla ideológica nos encontraremos en una buena posición para llegar a una vida pura según el plan de Dios, aunque no será algo fácil” –advirtió- pero “con una actitud de misericordia y humildad como punto de partida y habiendo vencido en la batalla, la gracia divina nos hará triunfar y llegaremos a alabar a Dios por medio de la pureza que a Don Bosco le gustaba llamar “la Bella Virtud”, finalizó.