Obispo abre puerta santa en penitenciaría

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Puerta Santa

CIUDAD DEL ESTE, (PARAGUAY), 26-08-16, 12:55 (Par) | Mons. Guillermo Steckling, obispo de Ciudad del Este, abrió la Puerta Santa en la penitenciaría regional del Alto Paraná con motivo del Jubileo de la Misericordia, además, ofició una misa donde recordó “estamos en el Año Santo, y este Año Santo se tiene que sentir en esta penitenciaría”.

El miércoles 24 de agosto, el Obispo diocesano abrió la Puerta Santa en la penitenciaría regional y ofició una misa con asistencia de los reclusos, agentes pastorales y miembros de comunidades religiosas que llevan a cabo su misión en la institución carcelaria. La confesión a internos también se incluyó en la actividad, según informa el departamento de prensa de la Diócesis.

“Estamos en el Año Santo, dispuesto por el Papa Francisco, y este Año Santo se tiene que sentir en esta penitenciaría, porque la misericordia de Dios no tiene límites. Misericordia significa que Dios nos ama, nos trata bien, es generoso con nosotros, nos perdona, nos limpia” mencionó en su homilía el Obispo.

Prosiguió, “es algo que vivimos en familia. Una madre ama a su hijo, aunque el hijo sea ingrato, pero igual le quiere; es algo natural que la madre siente, y así es Dios con nosotros, -dijo-, somos sus hijos”. Reconocer la “misericordia de Dios” –menciona el obispo- es importante, por dos razones: para sí mismo y para el prójimo. ¿No decimos acaso que Dios es todopoderoso? Él tiene todo el poder, incluso de liberarme de mis pecados, es muy importante para mí esa convicción de que todo puede ser perdonado, además esa es su voluntad, Él no quiere que de cien ovejas se pierda ni una sola”.

En otro momento, dijo, “como señal de esta gran verdad, en la Iglesia existe en cada año de Jubileo una puerta santa, que se abre en Roma, en la gran Basílica de San Pedro. Normalmente, esta puerta está cerrada incluso con ladrillos, pero cada diez o veinte años se sacan los ladrillos para abrirla. El Papa Francisco, -explica- quiso que haya puerta santa y abierta en todas partes, y ahora tenemos aquí este símbolo, como la puerta del cielo, como la puerta de la casa del Padre. Podemos entrar, está abierta y podemos ganar incluso la indulgencia. Indulgencia quiere decir que Dios no solamente nos perdona sino también, nos cura. Nos perdona quizás lo que tenemos que pagar aún en el purgatorio o antes, total que nos confesemos y recibamos la santa comunión, que recemos como el Papa nos pide”

Por último, Mons. Guillermo animó a “ganar la misericordia de Dios, es fácil, pero a Dios tenemos que acercarnos como nos acercamos al médico, no mentirle”, concluyó.