¿No sabes agradecer? Entonces no sabes lo que es la alegría”, dice Papa Francisco

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VATICANO, 10 de Octubre 2016, 09:15 (Par) | Foto: Gentileza

VATICANO, 10 de Octubre 2016, 09:15 (Par) | Foto: Gentileza

Ayer domingo culminó el Jubileo Mariano, con la santa misa presidida por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. En su homilía el Pontífice reflexionó de los 10 leprosos y de la importancia de ser agradecido, en el entorno de uno y principalmente con Dios, también reiteró que María es el modelo de los cristianos porque supo comprender que todo es don de Dios.

Agradecer “Qué importante es saber agradecer al Señor”, – dijo el Papa – “saber alabarlo por todo lo que hace por nosotros. Y así, nos podemos preguntar”, – prosiguió – : ¿Somos capaces de saber decir gracias? ¿Cuántas veces nos decimos gracias en familia, en la comunidad, en la Iglesia? ¿Cuántas veces damos gracias a quien nos ayuda, a quien está cerca de nosotros, a quien nos acompaña en la vida? Con frecuencia damos todo por descontado”.

AgradecerEl Santo Padre añadió “lo mismo hacemos también con Dios. Es fácil ir al Señor para pedirle algo, pero regresar a darle las gracias… Por eso Jesús remarca con fuerza la negligencia de los nueve leprosos desagradecidos: «¿No han quedado limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?».”

El Papa Francisco recordó a la Virgen María como un modelo de vida para el cristiano, “en esta jornada jubilar se nos propone un modelo, más aún, el modelo que debemos contemplar: María, nuestra Madre. Ella, después de haber recibido el anuncio del Ángel, dejó que brotara de su corazón un himno de alabanza y acción de gracias a Dios: «Proclama mi alma la grandeza del Señor…». Pidamos a la Virgen que nos ayude a comprender que todo es don de Dios, y a saber agradecer: entonces, les aseguro, nuestra alegría será plena. Sólo quien sabe agradecer experimenta humildaduna plena alegría”, expresó.humildad

Por ultimo, mencionó la importancia de la humildad “para saber agradecer. En la primera lectura hemos escuchado el episodio singular de Naamán, comandante del ejército del rey de Aram. Enfermo de lepra, acepta la sugerencia de una pobre esclava y se encomienda a los cuidados del profeta Eliseo, que para él es un enemigo. Sin embargo, Naamán está dispuesto a humillarse. Quisiera irse, pero después acepta bañarse en el Jordán, e inmediatamente se curó.