La frase “siempre se hizo así” mata la fidelidad al Espíritu Santo

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Foto: Zenit

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VATICANO. 08 de Mayo, 17:05 hs (RR/SIC).- En su homilía en la Casa Santa Marta el Papa Francisco advirtió a los cristianos de oponer resistencia al Espíritu Santo porque es el que mueve la Iglesia. Dijo que la frase “siempre se hizo así” mata la fidelidad al espíritu Santo que siempre obra hacia adelante.

El Espíritu es el don de Dios, de este Dios, nuestro Padre, que siempre nos sorprende. El Dios de las sorpresas… ¿Por qué? Porque es un Dios vivo, es un Dios que habita en nosotros, un Dios que mueve nuestro corazón, un Dios que está en la Iglesia y camina con nosotros y en este camino nos sorprende siempre. Y así como Él ha tenido la creatividad de crear el mundo, tiene la creatividad de crear cosas nuevas todos los días. El Dios que nos sorprende”.

“Siempre, desde los tiempos de los profetas, y hasta hoy, está el pecado de resistirse al Espíritu Santo: la resistencia al Espíritu. Y éste es el pecado que Esteban reprocha precisamente a los miembros del Sinedrio: ‘Ustedes y sus padres se han resistido siempre al Espíritu Santo”. “No: siempre ha sido así, y debe hacerse así”. No vengas con estas novedades, Pedro; quédate tranquilo… tómate una pastilla que te calme los nervios… Quédate tranquilo… Es la cerrazón ante la voz de Dios. Y el Señor, en el Salmo, habla a su pueblo: “No endurezcan su corazón como sus padres”.

“La cerrazón, la resistencia al Espíritu Santo; aquella frase que cierra siempre, que te detiene: “Siempre se hizo así”. Y esto mata. Esto mata la libertad, mata la alegría, mata la fidelidad al espíritu Santo que siempre obra hacia adelante, llevando adelante a la Iglesia. ¿Pero cómo puedo saber yo si una cosa es del Espíritu Santo o es de la mundanidad, del espíritu del mundo, o es del espíritu del diablo? ¿Cómo puedo? Y pedir la gracia del discernimiento. El instrumento que el mismo Espíritu nos da es el discernimiento. Discernir, en todo caso, como se debe hacer. Es lo que han hecho los Apóstoles: se han reunido, han hablado y han visto que aquel era el camino del Espíritu Santo. En cambio, aquellos que no tenían este don o no habían rezado para pedirlo, se han quedado cerrados y detenidos”.

“Pidamos al Señor – fue la invocación final del Papa Francisco – la gracia del discernimiento para no equivocarnos de camino y no caer en la inmovilidad, en la rigidez, en la cerrazón del corazón”.