La castidad, una bella virtud

*

Foto Referencial

Domingo 11 de Febrero 2018

La castidad es de gran belleza. Para ver que es así, el primer paso consiste en valorar y vivir esta virtud. Sólo con la ayuda de Dios podremos vivir castamente, y para llegar a la pureza – con la gracia de Dios – nos toca todavía librar un combate previo: Debemos ganar la batalla ideológica. Se nos quiere sugerir que tal y tal cosa no es pecado, que ya pasó de moda el modo de pensar anticuado, etc. Ahí nos puede abrir los ojos y hacer vencer la doctrina de la Iglesia.

En las viñetas que siguen dejo la palabra al Catecismo de la Iglesia Católica. Se trata de citas entresacadas entre los números 2331 y 2360, y todas son textuales.

  • “Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen […] Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión” (Familiaris Consortio 11).
  • “Dios creó el hombre a imagen suya; […] hombre y mujer los creó” (Gn 1, 27). “Creced y multiplicaos” (Gn 1, 28)
  • La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona.
  • Las personas casadas son llamadas a vivir la castidad conyugal; las otras practican la castidad en la continencia.
  • Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia.
  • El placer sexual es moralmente desordenado cuando es buscado por sí mismo, separado de las finalidades de procreación y de unión.
  • Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.
  • Las personas homosexuales están llamadas a la castidad.
  • La sexualidad está ordenada al amor conyugal del hombre y de la mujer.
  • Por la unión de los esposos se realiza el doble fin del matrimonio: el bien de los esposos y la transmisión de la vida. No se pueden separar estas dos significaciones o valores del matrimonio.

Después de ganar la batalla ideológica nos encontramos en una buena posición para llegar a una vida pura según el plan de Dios. No se trata de algo fácil. Digamos primero que existen atenuantes que disculpan muchos de nuestros fracasos humanos como la poca formación cristiana, o la coacción, o una vida ya construida sobre patrones malsanos.

La conciencia de estos atenuantes nos ayudarán a no condenar a otras personas que necesitan corregirse, y tampoco desesperarnos en nuestras propias dificultades. Con una actitud de misericordia y humildad como punto de partida y habiendo vencido en la batalla ideológica, la gracia divina nos hará triunfar. Llegaremos a alabar a Dios por medio de la pureza que a Don Bosco le gustaba llamar “la Bella Virtud”.

Mons. Guillermo Steckling

Autor Mons. Guillermo Steckling

Monseñor Steckling es obispo de la Diócesis de Ciudad del Este desde el año 2014. Nació el 23 de abril d 1947, en Verl (Alemania) y fue ordenado sacerdote el 20 de julio de 1974. Fue Consultor de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. Antes de su nombramiento como obispo se desempeñaba como rector del Seminario Mayor de los misioneros Oblatos de María Inmaculada, en Asunción. Desde 1998 hasta 2010 fue superior general de los Misioneros Oblatos, en Roma. Actualmente es el Responsable de la Catequesis y de la Animación Bíblica de la Pastoral en Paraguay. Fue ordenado obispo el 21 de diciembre de 2014, en la Catedral San Blas de Ciudad del Este.