“La alegría de Dios es la que contagia y que da fortaleza para volver a Él”

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Jueves 26 enero 2017, 08:46 hs (Par) | Foto: Diócesis de Ciudad del Este.

Jueves 26 enero 2017, 08:46 hs (Par) | Foto: Diócesis de Ciudad del Este.

Mons. Francisco Pistilli, obispo de Encarnación, celebró ayer la Santa Misa en honor a San Blas, en el segundo día del novenario, que se reza diariamente en la Catedral de Ciudad del Este.

El tema fue: “Los jóvenes y la alegría de la reconciliación”. El evangelio leído (Lucas 15, 1-3. 11-32) trató del hijo pródigo y Mons. Pistilli reflexionó que “la alegría de Dios es la que contagia, que da fortaleza para volver a Él. No volvemos a la casa de un padre enojado con nosotros. Volvemos a la casa de un papá que nos recibe con los brazos abiertos y que quiere decirnos que vivamos una vida buena, digna, una vida santa”.

“Esa alegría de Dios es la que celebramos con la reconciliación” -dijo- “y que nos anima también a volver junto a Él. Los jóvenes y la alegría de la reconciliación es el tema de reflexión de este día. Pero no solo vale para ellos sino para todos nosotros este mensaje”.

Prosiguió y dijo que “una diferenciación importante, el joven del Evangelio tenía todo y se fue, pero también hay otros que no tienen nada y se ven obligados a irse también. Y es más duro aún porque no tiene donde volver. Ese que tenía todo y va, malgasta la riqueza que tenía y seguramente se extravía haciendo su capricho, como dijo el profeta Oseas y tiene que reconciliarse también. Pero están los otros que no tienen nada o que han tenido muy poco, que a lo mejor no tuvieron una familia, que no tuvieron un papá cariñoso y que se ven arrastrados por la vida. Que se vieron obligados a alejarse de su casa. En ambos casos, esa vida que podría llegar a ser una existencia feliz se malgasta. Y así como ese hijo pródigo del Evangelio terminan comiendo los abusos de otras personas, la violencia de quienes no son su familia, terminan comiendo las malas influencias de una pandilla que es su único refugio; a veces terminan comiendo ese supuesto sustituto de la felicidad, que son las drogas. Todo tratando, a lo mejor, de encontrar un sentido para vivir. También a ellos Dios les da una oportunidad y les mira con cariño”.

Recordó que “tareas de reconciliación hay muchas. Hay que reconciliarse con nuestra familia, que no siempre es perfecta, eso significa perdonar a esa familia limitada. Hay que tener fuerza espiritual para llegar a ese perdón”.

Las Parroquias invitadas fueron Sagrado Corazón de Jesús y Niño Jesús. Se rezó por el personal e internos penitenciarios y el correccional de mujeres.

Para hoy el tema es “los Jóvenes, llamados a mantener viva la memoria de su pueblo”