Mons. Pedro Collar a catequistas “La catequesis necesita de catequistas santos”

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FOTO Diócesis de Ciudad del Este

SANTA RITA (ALTO PARANÁ)/PARAGUAY. 24-08-16, 09:38 (Par).- La parroquia de Santa Rita de Casia, del municipio de Santa Rita (Alto Paraná), fue sede del XV Encuentro de Catequistas del Decanato IV, que comprende las parroquias: Virgen Aparecida (Los Cedrales), San José (Ñacunday), San Juan XXIII (Agro Toro), San Cristóbal (San Cristóbal), Santa Rosa (Santa Rosa del Monday), Santa Catalina (Naranjal) y Santa Rita de Casia (Santa Rita). Más de 1.000 catequistas participaron de la jornada este domingo 21 de agosto, Día del Catequista, que comenzó a las 08:00 y concluyó a las 16:00. La reflexión y el trabajo grupal se centró en “sean misericordiosos como su Padre es misericordioso” (Lc 6,36), por motivo del año jubilar extraordinario.

La misa central fue presidida por el obispo auxiliar de Ciudad del Este, Mons. Pedro Collar Noguera, y concelebrada por los sacerdotes Ángel Collar (párroco local), Ramón Feltes (decano), Antenor Marconi, César Portillo, entre otros.

Mons. Pedro, en su homilía, agradeció a los catequistas por su valioso servicio en las parroquias y les alentó a seguir adelante en la misión evangelizadora. Compartió con ellos algunas recomendaciones del Papa Francisco para el buen desempeño de su función de enseñar a los niños, niñas, jóvenes y adultos:

1. Catequistas modelos de Fe: Todos, al hacer memoria de nuestro propio proceso personal de crecimiento en la fe, descubrimos rostros de catequistas sencillos que, con su testimonio de vida y entrega generosa, no ayudaron a enamorarnos de Cristo.

2. Catequistas que viven el encuentro personal con el Señor: Toda vocación, mucho más la del catequista, presupone una pregunta: ¿Maestro, dónde vives? Ven y verás… De la calidad de la respuesta, de la profundidad del encuentro surgirá la calidad de nuestra mediación como catequistas. La catequesis necesita de catequistas santos, que contagien con su sola presencia, que ayuden con el testimonio de su vida.

3. Catequistas adoradores: Porque adorar es postrarse, reconocer desde la humildad la grandeza infinita de Dios. Sólo la verdadera humildad puede reconocer la verdadera grandeza.

4. Catequistas conscientes de ser vasijas de barro: Con la misma mirada contemplativa con la cual hemos descubierto la cercanía del Señor de la historia, reconozcas en tu fragilidad el tesoro escondido, que confunde a los soberbios y derriba a los poderosos. Abraza tu fragilidad, reconoce tu barro, así darás culto, sólo al verdadero Dios.

5. Catequistas de este tiempo: Somos catequistas de este tiempo, de esta Iglesia. Y, por ser catequistas de este tiempo marcado por la crisis y los cambios, no hemos de avergonzarnos de proponer certezas… No todo está en cambio, no todo es inestable, no todo es fruto de la cultura o el consenso. Hay algo que se nos ha dado como don, que supera nuestras capacidades, que supera todo lo que podamos imaginar y pensar. El catequista ha de vivir lo que nos dice S. Juan: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él”. Podemos decir con el apóstol Pablo: “Sé de quién me he fiado”