Caacupé: “La Eucaristía es por excelencia sacramento de misericordia, y más compromiso con los jóvenes”

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Martes 06 de Diciembre 2016, 09:08 (Par)

Martes 06 de Diciembre 2016, 09:08 (Par)

Mons. Adalberto Martínez Flores, Obispo de las FF.AA y Policía Nacional, presidió hoy la Misa en el novenario de Caacupe con el tema los jóvenes convocados a la Eucaristía, alimento y medicina para la vida, y recordó que la “Eucaristía es por excelencia sacramento de Dios, un sacramento de misericordia”, y que “todos estamos llamados a encarnar en nuestras actitudes, decisiones y acciones ese amor misericordioso del Padre”, además dijo que reclamo de jóvenes los motiva a mas compromiso con ellos.

Buenos días a todos. Queridos hermanos, la lectura que nos propone hoy la liturgia y han sido proclamadas vuelven a poner en el centro la Misericordia del Padre, que se alegra más por encontrar la oveja perdida, por que el Padre no quiere que se pierde ninguno de sus pequeños.

El evangelio de Mateo interpela una vez más a la Iglesia sobre cuál debe ser su actitud frente al dolor y sufrimiento de tanta gente que necesita de palabras y gestos de consuelo y de misericordia.

El Obispo se refirió a la  Carta del Sumo pontífice Misericordia et misera y dijo que “La misericordia no puede ser como un paréntesis en la vida de la Iglesia, todo se revela en la misericordia, todo se resuelve en el amor misericordioso del Padre”.

También recordó que la “Eucaristía es por excelencia sacramento de Dios, un sacramento de misericordia”, – y que – “no es un premio para los perfectos sino es un generoso remedio para los débiles, por eso estamos hoy aquí, celebrando la Eucaristía, celebramos el gran amor que Dios en su gran misericordia nos regala”.

“La Iglesia y todos nosotros estamos llamados a encarnar en nuestras actitudes, decisiones y acciones ese amor misericordioso del Padre para con el prójimo, sobre todo para aquellos que viven en las periferias existenciales, heridos y golpeados a la vera del camino de la vida”. “Como hombres y mujeres de Iglesia, no podemos nosotros eludir nuestra responsabilidad en la situación marginal en la que viven miles de jóvenes porque son marginados del sistema económico educativo, cultural, social y hasta religioso de nuestra sociedad”, mencionó.

Luego Mons. Adalberto se dirigió a los jóvenes y dijo “ante el reclamo de ustedes, que necesitan un mayor acompañamiento, aunque también reconocían el buen trabajo de muchos pastores, consideramos este un genuino reclamo que debe despertar de parte nuestra un serio compromiso para revisar nuestras actitudes personales, pastorales, nuestros aciertos, desaciertos como pastores para con ustedes, jóvenes, para sus ideales de seguimiento a Cristo, es un reclamo que también nos motiva a pedir perdón por defraudar sus esperanzas si no hemos llenado sus expectativas de ser buenos pastores y corregirnos con ayuda mutua para caminar juntos en este tiempo de Gracia, la Iglesia necesita de corrección fraterna y purificación constante y de perseverancia oración”.

En otro momento acotó que “el camino de la Iglesia es la Misericordia”, – que -, “la Iglesia debe ser una misionera, que no teme tropezarse o ensuciarse en el barro, una Iglesia capaz de convertirse en un hospital de campaña”, también destacó la importancia de la Catequesis en la vida de la Iglesia, “donde miles de niños se bautizan, reciben su primera comunión, confirman la fe en Jesucristo y con seriedad se alimentan del Pan y Vida”.

Animó a no dejarse robar la esperanza, y recordó que “la Misericordia tiene rostro de consolación, no nos dejemos robar la esperanza, que viene de la fe en Cristo resucitado, todos tenemos necesidad de consuelo de Dios porque nadie es inmune al sufrimiento, al dolor”.

Por último “oramos muy especialmente por los familiares de los secuestrados y pedimos a los secuestradores que los liberen y que podamos celebrar esta fiesta de Caacupé con esos hermanos secuestrados para que puedan abrasarse con sus familias, es un gesto de voluntad que pedimos para ellos y también por aquellos que han perdido a sus seres queridos, elevamos una plegaria por cada uno de ellos”.